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Sistemas inteligentes para hogares y edificios

Los sistemas de domótica son un conjunto de sistemas automatizados que aportan servicios de gestión energética, bienestar y comunicación en una vivienda. Estos sistemas inteligentes pueden estar implementados en las estancias por medio de redes interiores o exteriores, cableadas o de manera inalámbrica. A través de una interfaz, el usuario puede tener control de los dispositivos instalados, en su vivienda o local, sin tener que estar presente en esta.

En la actualidad, un estudio revela que 3 de cada 4 personas están interesadas en tener mayor conocimientos sobre como implementar este tipo de dispositivos en sus viviendas. Y es que, con la llegada de la conectividad inalámbrica en la mayoría de los dispositivos de seguridad, luminosidad, calefacción o refrigeración, conseguimos tener un control más preciso sobre los consumos y rendimientos de nuestros sistemas. Además, en algunos casos, se vuelve un requisito indispensable para controlar la climatización o luminosidad en grandes edificios. A esta implementación de la domótica en grandes superficies, la denominamos inmótica.

Diferencias entre inmótica y domótica

Ambas tecnologías son las bases del desarrollo inteligente en viviendas y edificios del futuro. Una es similar a la otra, aunque sean para el control de diferentes escalas estructurales, funcionalmente hablando. Por un lado, la domótica trata de sistemas de control y automatización en viviendas o casas individuales. Esta permite gestionar más eficiente la energía y el rendimiento de los aparatos mientras que beneficia a los usuarios en un mayor confort, seguridad y accesibilidad. Por otro lado, la inmótica se denota como tecnología aplicada al control de edificios, aplicando los fundamento básicos de la domótica. Obviamente se utiliza unos autómatas y actuadores con programación más complejas y potente.

Para entender esto último mejor, vemos cuales son las diferencias entre ambas tecnologías:

1. Tamaño de las escalas

Si la domótica, como hemos nombrado anteriormente, se centra en la introducción de sistemas de automatización en viviendas o casas de pequeño tamaño, los sistemas de inmótica automatizan los sistemas de grandes espacios o superficies como locales, edificios o naves industriales. El alcance y el tamaño de ambas tecnologías son diferentes ya que aplican tecnologías de diferentes potencias. Por ejemplo, si estas tecnologías las queremos aplicar a centros de estudios, hoteles o empresas de gran envergadura, necesitaremos más cableado o sistemas con potencia superior que los de una vivienda individual.

En los sistemas domóticos podemos encontrar módulos de enchufes por wifi o de carril Din, microprocesadores o microsensores. En cambio, con tecnología de implementación inmótica podemos encontrar dispositivos de mayor magnitud como cuadros eléctricos, procesadores de computación avanzada o salas de máquinas con paneles de control. Además, en la inmótica, el acceso a estos controles es mediante autorización previa mientras que los sistemas domóticos en una vivienda se pueden programar sobre la marcha. Esto da seguridad a las empresas y se evitan riesgos de accidentes inesperados por mala gestión.

2. Gran número de aplicaciones

Tanto la inmótica como la domótica se caracterizan por estar compuestos con sistemas muy prácticos, accesibles y sencillos de usar. Tanto así que, facilitan muchas de las tareas que se hacen de manera cotidiana y repetitiva en aquellos espacios de uso diario. Por ello, encontramos actuadores y sensores orientados a funciones y tareas muy especificas facilitando por ejemplo, la apertura o cierre de ventanas o persianas. También existen controles de iluminación a través de sensores de presencia o controladores de temperatura y humedad.

Por otro lado, los sistemas inmóticos simplifican las funciones que se deben llevar a cabo en un almacén, edificio de oficinas o hoteles, por decirlo de algún modo. Gracias a centralizar todas las señales de los actuadores y sensores en un cuadro de control, se puede programar con mayor facilidad el tiempo de actuación con horarios personalizados. Entre las diferentes aplicaciones podemos encontrar regular la climatización y calefacción tanto de diferentes halles como de las habitaciones en partículas, regular la ventilación de sistemas de extracción en oficinas o centros de estudio, control de iluminación así como ventanas y persianas automatizadas, seguridad con videovigilancia y alarmas, entre otros.

3. Costes y precios

Ambas tecnologías ofrecen un sinfín de funcionalidades y aplicaciones en base a las necesidades de cada hogar o espacio a domotizar. Algunos de sus beneficios más nombrados son el ahorro, eficiencia, confort y seguridad. No obstante, estos sistemas los podemos encontrar con una gran variedad de tecnologías y marcas muy conocidas. Como todo, algunas marcas se subirán un poco más de precio que otras, pero en lo que verdaderamente debemos fijarnos es en el rendimiento y funcionalidad que nos va a aportar este dispositivo en nuestra vivienda.

Hablando de costes y precios, podemos encontrar kits básicos de varios dispositivos de domótica para viviendas partiendo desde los 500-1.000 €. incluyendo este iluminación y control de calefacción. Un equipamiento estándar con seguridad y climatización ya puede ascender a los 1.000-2.000 € (vivienda con 2 habitaciones). Sobra decir que si queremos hacer nuestra vivienda totalmente inteligente podemos encontrar equipos y dispositivos sondeando los 10.000 – 20.000 € (hogares con más de 4 habitaciones).

Partiendo de los costes básicos de domótica, los precios para los sistemas de inmótica dependerán de la superficie del edificio y los sistemas que se pretendan automatizar. Así bien, los costes de obra e inserción de cableado serán superiores que en una vivienda unifamiliar. Los costes aproximados de un sistema de inmótica para un espacio de 300-500 m2 puede rondar los 20.000 – 50.000 €. Claro está, que todo va a depender de las necesidades y objetivos de automatización del edificio.

4. Instalación y conexionado

La instalación de este tipo de tecnología podemos encontrarlas de varias formas: cableada, inalámbrica por Bluetooth, infrarrojos o wifi y a través de plataforma PLC. Desde antaño se cree que la única conexión segura y fiable ha sido a través de cable, pero esto es solo un mito. Los dispositivos que actualmente implementan una tecnología de conexión inalámbrica wifi o bluetooth por ejemplo, demuestran que pueden ser igual de fiables y seguras que un conexionado por cable. No nos olvidemos que el cable también puede tener problemas de pinzamiento, desgaste o limite de transmisión de datos en función del cable.

En el caso de los sistemas domóticos, actualmente se suelen conectar por wifi la mayoría de los dispositivos. El aire acondicionado, iluminación led, reproductores de sonido/video, o las mismas Smart tv, utilizan una arquitectura distribuida y mixta que permiten conectarse tanto por cableado como inalámbrica. Aunque con el tiempo, los sistemas cableados irán desapareciendo. Hasta la fecha, “no se conoce ningún cohete que se haya enviado a la luna, conectado con un cable para enviarnos las señales de audio y video”.

Con los sistemas inmóticos, la arquitectura de instalación es más centralizada y distribuida, por lo que se emplean sistemas mixtos inalámbricos y cableados. El control debe llevarse de manera exhaustiva ya que, un fallo en el sistema puede dejar sin luz a todo el edificio, por ejemplo. Además el control de seguridad debe tener un sistema de alarma obligatorio en caso de fallo, para poder actuar a tiempo sin correr riesgos.

5. Accesibilidad y comunicación

La domótica e inmótica ofrecen un gran avance en la humanidad, haciendo la vida más fácil a las personas que más atención requieren. Automatizar viviendas individuales o grandes espacios, permite que grandes colectivos de personas, por ejemplo discapacitadas o con necesidades especiales, puedan disfrutar de un control más confortable y accesible.

Hoy en día ya es una realidad, poder controlar la iluminación, la calefacción o el aire acondicionado desde un solo mando o a través del móvil. En este sentido la domótica permite mejorar la comunicación entre los aparatos y el usuario, así como en caso de necesitar auxilio, poder solicitarlo por teleasistencia.

En el tema de la inmótica, los sistemas ayudan a conseguir un ahorro energético aumentando la eficiencia de los dispositivos. El usuario gana un confort más controlado y no tiene que encargarse de tareas que con anterioridad se hacían de manera cotidiana. Nos referimos a activar la calefacción, programar los sistemas de riegos en jardines, agua caliente sanitaria, control de videovigilancia, u otros.

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