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El problema de las subvenciones y las renovables

instalando paneles

El sector eléctrico y energético es complicado. No se puede mover una pieza de descomponer el puzzle, pero a veces hay que rehacer el rompecabezas porque algo dejar de funcionar bien, como pueden ser la nuclear, el carbón y ahora, las energías renovables.

Para entenderlo todo hay que tener claras dos ideas. Una: en el sector eléctrico todo está imbricado (no se puede tocar un palillo sin que afecte a todos los demás). Y dos: hay muchos palillos (empresas -más grandes y más pequeñas-, gobiernos autonómicos, Gobierno central, asociaciones, patronales) y cada uno tiene sus intereses, que no siempre coinciden. A partir de ahí, todo lo demás.

En el sector eléctrico español hay un gran problema, que condiciona todo lo demás. Las tarifas eléctricas que pagan los usuarios están por debajo de lo que cuesta generar y distribuir la luz.

Ese agujero negro del déficit de tarifa ha sumado 14.000 millones de euros a lo largo de los últimos años. Pero el mayor problema no es como se cubre (con pequeños recargos en la factura de la luz a lo largo de 15 años), sino cómo se genera. En eso, las energías renovables empiezan a tener mucha culpa. Todos los costes del sistema pueden rondar este año los 30.000 millones de euros, de los que 5.000 millones, o incluso más, podrían ser primas a las renovables.

Prácticamente todos los ciudadanos aprobamos las energías renovables, porque está claro que no tienen rival desde el punto de vista ecológico. Pero lo que la mayoría no sabe es que tienen un sobrecoste que muchas veces terminan pagando ellos mismos.  La electricidad que generan las renovables se paga por encima de lo que cuesta producir la luz con otras tecnologías. Estas primas terminan en el recibo de la luz. Gran parte del agujero del déficit de tarifa viene ahora de las primas.

Entre 2004 y 2008 se han pagado 9.875 millones de euros en primas a las renovables. Es una media de 246 euros por ciudadano. Como cada vez hay más renovables (en ese periodo se han más que duplicado, hasta los 21.900 megavatios actuales), la factura verde cada vez es mayor.

En lo que va de este año, las primas ya han superado los 3.000 millones. Es decir, entre 2004 y lo que va de 2009 se acumulan 12.900 millones de euros, aproximadamente un desembolso medio de más de 300 euros por ciudadano al año.

Nadie discute que una tecnología incipiente necesita ayuda en sus comienzos. De ahí las primas, que han cubierto ese papel, y sin las cuales hoy sería imposible ver funcionando los más de 21.000 megavatios de energía renovable que existen en España, de los cuales más de 16.000 son eólicos, que han situado a España como potencia mundial. La pregunta es hasta donde tienen que llegar las subvenciones. La rentabilidad de las primas ha terminado creando una burbuja especulativa en torno a las renovables, y la entrada en masa de proyectos cortoplacistas puramente financieros, ajenos a las eléctricas, o a grupos con vocación de permanencia. Hay proyectos que no han llegado a instalarse, pero ya tenían licencia, que ha sido revendida a un millón de euros el megavatio.

La crisis económica en España, y con ella la caída del consumo eléctrico (un 5% en lo que va de año), ha introducido otro problema. Ahora, no se necesitan tantos megavatios de generación eléctrica. Como las renovables tienen preferencia, esto ha expulsado del sistema de generación a otras centrales, entre ellas, las de carbón.

Como las centrales térmicas no consumen carbón, las producción de las minas nacionales se amontona. El sector minero está en peligro. José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno, originario de León (baluarte de la cuenca minera Astur-leonesa), quiere salvarlo. Entre otras cosas, para evitar revueltas laborales en un sector proclive a ello. Las grandes eléctricas piden compensaciones para seguir quemando carbón nacional. Negocian lo que se ha bautizado como pagos por capacidad.

Estos pagos serían al carbón el equivalente de las primas a las renovables. Pero si además de las primas, a los costes eléctricos se les cuelgan los costes por salvar el carbón nacional, el sistema no lo soporta (o los usuarios en sus recibos). Además, si se ayuda al carbón, hay que hacer lo propio con el gas, porque si no, las centrales de ciclo combinado quedarían expulsadas del sistema por no ser competitivas frente a otras tecnologías subvencionadas.

Todo el mundo está de acuerdo en racionalizar las primas de las renovables. El problema es como realizar el tránsito (político y empresarial) hacia un sistema más restrictivo. A nadie le gusta ajustarse el cinturón. Es aquí donde Industria lleva meses buscando soluciones, bajo la idea, compartida por las grandes empresas y los proyectos más sólidos, de expulsar del mercado a los especuladores y establecer un crecimiento ordenado.

Lo que está ocurriendo con las renovables en su conjunto pasó inicialmente con las fotovoltaicas. Éstas, que cobran una media de 46 céntimos el kilovatio.hora producido, frente a 8 céntimos de las eólicas, fueron las primeras en sufrir la burbuja. Pasaron de 550 megavatios instalados en 2007 a 2.900 en 2008. Industria creó una legislación específica, con cuotas anuales y menos primas, para las fotovoltaicas. El pre-registro creado por Industria para el resto de las renovables también iba encaminado a frenar la burbuja del resto de tecnologías, pero no ha conseguido frenar el tsunami. Más bien, ha amplificado el caos.

El problema no es sólo cuántas primas se otorgan a las renovables, sino cuántos megavatios de energía limpia tiene que haber en España. Ese mundo ideal trata de trazarse en el plan de energías renovables donde el Gobierno marca objetivos, en consonancia con Europa. Ahora está vigente el plan 2005-2010.

La alarma saltó cuando se vio que la burbuja había hecho que los objetivos se superaran con años de antelación. En fotovoltaicas, el objetivo era terminar el año 2010 con 400 MW. Ahora hay más de 3.400 MW instalados. En termoeléctrica, el objetivo eran 500 MW, y al pre-registro acudieron 4.400 MW. En eólica, el objetivo eran 20.155 MW (ya hay más de 16.000 y habían acudido 11.000 a inscribirse).

Con la enmienda introducida por CiU en el Senado, que previsiblemente será aprobada por el Congreso, se pondrá un primer freno al sector. Las comunidades autónomas seguirán dando megavatios, hasta que lleguen al 100% de los objetivos del plan 2005-2010. El Gobierno tendrá tres meses para elaborar una nueva legislación sobre renovables, más restrictiva. Todo aquel megavatio que quede fuera de los objetivos 2005-2010 pasará a la nueva legislación. Si ésta no está disponible, operará a precios del mercado mayorista de electricidad. Luego cobraría las nuevas primas, que aunque más bajas, seguirán siendo primas. En paralelo, el Gobierno establecerá nuevos objetivos de renovables (plan 2011-2020). Se baraja llegar a 58.000 MW, de los que 44.000 serían eólicos.

Vía | [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE]
Imagen | waynenf
Gracias a Jose Luis

Sobre el autor

Alberto Martinez

Ingeniero industrial en la especialidad de la electricidad, y apasionado de los mecanismos de generación, transporte y distribución de energía. Cada día más apasionado por la movilidad sostenible.

Un comentario

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  • Si se lee con detenimiento este artículo, muy pero que muy interesante, es fácil percatarse de cosas que algunos venimos diciendo hace años que iba a pasar y que estaba pasando. Era evidente, cualquier ingeniero con nociones de planificación energética podía verlo.

    Ahora bien, vemos que la cosa parece difícil de arreglar no? que si primas a las renovables… que si ayudas al carbón nacional… que si compensaciones al GN de los ciclos combinados… LA SOLUCION ES EVIDENTE, dejarse de despilfarrar en una polñitica de hacer y deshacer gastando el doble y dejar que se pueda desarrollar más potencia nuclear, que es superiormedioambientalmente a la mayoría de renovables y on requiere de ningun tipo de subvencion.

    Tan solo se pide un marco legar estable a largo plazo para que las empresas puedan plantearse una inversión fuerte en una nuclear. Así de sencillo, sin que tengamos que poner un duro nosotros!

    He editado el nombre porque normalmente firmas con Jose, y Jose Luis suele ser otra persona. Intentar firmar siempre con el mismo nombre para saber claramente quien dice qué, sobretodo los que comentais con frecuencia. Un saludo. Alberto Martínez.

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