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Comienza el secuestro de CO2 en Noruega

almacenamiento de CO2

Noruega ha decidido poner en marcha un sistema de secuestro de CO2, consistente en la construcción de una tubería que enviará a una cavidad en el subsuelo del Mar de Norte el CO2 emitido por una refinería y una central térmica.

El secuestro de CO2 es un sistema muy práctico de lucha contra el cambio climático, ya que no es necesario desmontar las infraestructura de la economía del carbón, pero que por otro lado es una opción apenas estudiada y cuyo costo y eficiencia todavía plantean muchos interrogantes.

Este sistema de captura, llamada complejo Mongstad, incluirá a la refinería de StatoilHydro y a la nueva central térmica que se alzará a su vera. El CO2 será procesado por una planta especial que lo licuará e inyectará en un depósito situado a 1.000 metros bajo el lecho marino, a 250 kilómetros de la costa. La instalación tiene un coste estimado en 2.400 millones de euros y entrará en operaciones el año próximo.

Como en todos los casos, existen diversidad de opiniones, por un lado en la Conferencia de Alto Nivel sobre Cambio Climático y Tecnología, celebrada en mayo en Bergen, se cuantificó el riesgo de fugas en un 0,2% para un periodo de 5.000 años, mientras que los ecologistas y algunos expertos temen que se produzcan filtraciones, y el gas retorne a la atmósfera.

Pero los riesgos no le parecen tan insignificantes a Peter Haugan, del Instituto de Geofísica de la Universidad de Bergen, sobre todo porque no se puede saber a ciencia cierta si el CO2 inyectado se conserva en el lugar deseado. “No hay manera de medir con suficiente precisión el volumen de ese CO2 mediante el cartografiado sísmico”, advierte. Greenpeace, por su parte, cuestiona el esfuerzo dedicado a estas tecnologías en lugar de promover las energías renovables.

Todas las miradas estarán puestas en el proyecto Mongstad a la eficiencia demostrada por el sistema, sobre todo en Estados Unidos, cuyo presidente Barak Obama ha depositado grandes esperanzas en el secuestro de CO2. Entre tanto, británicos, alemanes y holandeses se han unido a los noruegos en la North Sea Basin Task Force, para estudiar el enterramiento de sus emisiones en el acuífero salino de Utsira, en los fondos del Mar del Norte, con capacidad para almacenar 600.000 millones de toneladas de CO2 (el equivalente a todas las emisiones de las centrales térmicas europeas en los próximos seis siglos).

Fuente | Soitu

Sobre el autor

Alberto Martinez

Ingeniero industrial en la especialidad de la electricidad, y apasionado de los mecanismos de generación, transporte y distribución de energía. Cada día más apasionado por la movilidad sostenible.

7 comentarios

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  • La verdad, no llego a entender como consideran algo así seguro. Solo hay que ver lo que ocurrió con las “segurisimas” centrales nucleares. Solo el fallo de una de ellas ya ha sido una de las peores catástrofes biológicas generadas por el ser humano. Si resulta que en los próximos 5000 años, ese 0’2% de posibilidades se ejecuta, se puede liar parda, con todo ese CO2 emergiendo desde el fondo del mar.

  • Tendría mucho más sentido aprovechar los emplazamientos de las centrales termoeléctricas reemplazando el calderín de carbón por reactores nucleares de escala media-pequeña. De esta manera se aprovecha la infraestructura de las centrales carbón y se transita a una energía que virtualmente no genera CO2. El coste-beneficio sería ridículo comparado con la opción de captura de CO2, dado que el mayor coste de una central nuclear es la elección del emplazamiento y su construcción.

    En EEUU ya estan estudiando esta posibilidad de usar pequeños reactores de ente 50-300 MWe que tienen como ventaja unos plazos de construcción muy breves dado el tamaño más asequible de sus componentes para los manufactureros.

    Carballo, supongo que te refieres a Chernobyl, más que un desastre biológico aquello fue un desastre humano (me atreveria a decir un desastre comunista). Para la biosfera, de hecho ha sido una bendición, ya que en la zona se ha recuperado una diversidad perdida desde hace un siglo. De hecho es un paraiso para los animales

  • A priori, parece muy buena solución ya que la tendencia mundial no es apostar por las energías limpias. De hecho, solo hay que observar los resultados finales a los que llegan en cada una de las cumbres climáticas que se han celebra do a lo largo de los años. Las grandes potencias mundiales siguen comprando los cupos de los paises más pobres, pero en ningún momento se plantean reducir la emsión de gases nocivos a la atamósfera.

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