Investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison han desarrollado un proceso químico simple por el cual se convierten plantas de azúcar en combustible en tan solo dos pasos y sin usar la fermentación de microbios. Los componentes creados durante el proceso pueden usarse también para crear plásticos.

La novedad de este proceso es que los investigadores de la Universidad de Wisconsin, con el profesor James Dumesic a la cabeza, han echado mano de una reacción química en lugar de la fermentación de microbios. Utilizan la catálisis y altas temperaturas para convertir glucosa en biocombustibles. La catálisis consiste en acelerar una reacción química usando un catalizador.

El proceso es cientos de veces más rápido que el basado en los microbios por las altas temperaturas que se usan en el mismo. Se trata de un proceso similar al utilizado en las refinerías de petróleo.

Varias compañías están elaborando ya biocombustibles utilizando microbios (por ejemplo, se han usado algas para generar un sucedáneo de petróleo). Los microorganismos, en ausencia de oxígeno, producen metano, hidrógeno o directamente electricidad. También hay algas o bacterias que capturan la luz del sol y la transforman en energía produciendo biomasa.

Fuente: 20minutos


Un nuevo proyecto en el Sahara reclama nuestra atención, si ya nos sorprendieron con la idea de producir energía termosolar en el Sahara y traerla a Europa, ahora Charlie Paton, Michael Pawlyn y Bill Watts, tres grandes científicos de empresas relacionadas con las energías renovables, la sostenibilidad y el medio ambiente presentaron hace unos días un proyecto que ha dejado boquiabierto al mundo: El bosque del Sahara.

La propuesta combinaría dos tecnologías innovadoras para producir un volumen de agua tal que permita cultivar cosechas, obtener un potencial energético de sol tal que permitiera suministrar electricidad a las ciudades de África y Europa y producir un biocombustible que no impactase en los suministros mundiales de alimentos. Casi nada.

Las tecnologías son la Planta de Concentración Solar (PCS) y los Invernaderos de Agua Salada (IAS), para producir energía renovable, agua y alimentos en un área desértica, como la del Desierto del Sahara.

Los Invernaderos de Agua Salada evaporarían agua de mar que se condensaría en agua dulce pulverizada para rocíar las plantas del interior del invernadero. Este proceso ayudaría a rervertir la tendencia desertificadora de los invernaderos industriales normales.

Por su parte las Planta de Concentración Solar recolectarían rayos solares mediante espejos redirigiéndolos a un depósito calentador de agua. El vapor producido de este modo mueve una turbina generando electricidad.

Utilizando conjuntamente las dos tecnologías en un emplazamiento ubicado en algún lugar del desierto del Sahara por debajo del nivel del mar, se llevaría a cabo el proyecto Bosque del Sahara siguiendo un esquema de ’seto’ de invernaderos que actuarían como protectores contra el viento y como refugio para las plantas de exterior. A lo largo del ’seto’ de invernaderos se colocarían las Plantas de Concentración Solar.

Los invernaderos al producir cinco veces más agua dulce del que necesitan las plantas del interior, podrían utilizar el agua sobrante para irrigar las huertas y la cosecha de Jatrophra, la cual se transformaría en biocombustible.

Visto en: Ererenovable, Fuente original: TreeHugger.


Combustibles procedentes de biomasa

  • Autor: Alberto Martinez
  • Archivado en: Biocombustible
  • Fecha: 12 Ago ,2008

Como ya sabemos, el elemento esencial para el funcionamiento de un sistema de biomasa, es la caldera, encargada de convertir en energía calorífica un combustible de origen biológico, ya sea madera o de restos de masa biológica procedente de limpiezas de bosques, huesos de frutas, etc.

Las versiones de combustible, comercializadas más utilizadas para dicho proceso de conversión energética son (aparte de la leña tradicional) las briquetas y los pellets.

Las briquetas son bloques compactos fabricados a base de materia biológica residual, procedente de residuos forestales y deshechos de origen tales como cascarilla de arroz, restos de caña de azúcar, residuos de pulpa de papel, papel o cartón. Dichos materiales se compactan con agua y a menudo con otros residuos orgánicos, como las purinas de los cerdos o la arcilla.

Su constitución compacta y uniforme supone grandes ventajas de almacenamiento, limpieza, transporte y facilidad de uso respecto a la leña. La briqueta puede seccionarse fácilmente sin necesidad de herramientas para poder ser utilizada en chimeneas de menor tamaño o controlar la potencia de la combustión.

Los pellets de madera son pequeños cilindros de serrín comprimido, proveniente de astillas de madera y serrín seco. Estos cilindros se conforman a través de una alta presión aplicada a través de una matriz sin ningún tipo de aditivo (la lignina de la madera hace de aglomerante natural).

El pellet, al estar compuesto solo de madera, tiene un balance de emisiones de CO2 neutro, lo que equivale a decir que el CO2 emitido en la combustión es el que ha absorbido el árbol al crecer, y que volverá a absorber el que crezca en su lugar.

El único requisito para almacenar pellet en buenas condiciones y sin ninguna pérdida de sus propiedades es el de almacenarlo en un lugar seco.

Para producir la misma cantidad que se produce al “quemar” un litro de gasoil necesitamos 2 kg de pellet. Actualmente un litro de gasoil para calefacción tiene un coste de 0.75 € y 2 kg de pellet 0.40 €, esto supone un ahorro de más de un 40%.

La ceniza que resulta de la combustión del pellet es mínima por la alta eficiencia de la combustión y es totalmente biodegradable, incluso como abono.

Fuente: El Blog de las Energias Renovables


Adicción al petroleo

Un video muy sugerente sobre el petroleo y la crisis alimentaria. A ver que os parece.